Revolución de Amazon, ¿beneficio o pérdida para el retail?


¿Qué es el efecto Amazon?, ¿qué riesgos conlleva?, ¿por qué no es tan beneficioso para todos? Son preguntas que el mercado se plantea ante el gigante tecnológico que acapara nuestra atención siempre que queremos satisfacer alguna de nuestras necesidades.

Amazon nació como una tienda online de libros con el nombre de Cadabra, que fue creciendo hasta convertirse en una compañía que ofrecía la comercialización de productos como películas, CDs de música o videojuegos. Con el tiempo esta empresa se bautizó con el nombre de Amazon, y es desde entonces cuando comienza el éxito insuperable de la compañía, destacando por sus ventas a través de internet.

A día de hoy se considera una de las mejores compañías americanas. Solamente hay que mirar a nuestro alrededor y comprobar que Amazon está en boca de todos. Tenemos el ejemplo perfecto en estas fechas, donde la página web preparó especialmente las fechas del “Black Friday” y el “Ciber Monday”, expandiendo cada vez más su mercado de forma vertical, desde la producción de artículos propios hasta su posterior venta y distribución. La compañía ha evolucionado en tal magnitud que así lo reflejan sus cuentas.

En el gráfico vemos como las estimaciones de Amazon sobre sus ventas en los próximos años llegan a superar 250.000 millones de dólares. Esto le permitirá reducir márgenes y seguir obteniendo ingresos y beneficios, a la par que ganar aún más cuota de mercado. Estas cifras hacen que Amazon sea una empresa idílica en el sector tecnológico aplicado al consumo, pero ¿y para el resto?

Amazon presenta una cotización rozando máximos históricos y ratios que muestran la fortaleza de la compañía, como indica este gráfico, con crecimientos e ingresos superiores a los grandes almacenes. Esto ha implicado que los sectores minoristas hayan mermado sus fuerzas en los últimos años. Muchas empresas han tenido que rendirse ante la gran compañía, donde no podía competir en materia de precios debido a los bajos precios de Amazon, lo cual hace que los comercios minoristas tengan que exponerse a pérdidas en sus resultados si quieren seguir manteniendo su ejercicio bajando precios ellos también. Ese es el comienzo del llamado “efecto Amazon”. En otros sectores y años pasados, tenemos ejemplos como Nike, Carrefour o Wal-Mart, los cuales han llegado a sufrir las consecuencias de su crecimiento.

El efecto Amazon no solo se reduce a la competencia de precios, según determinados expertos justifican este fenómeno, como un posible shock positivo en el lado de la oferta que permite producir más sin incrementar el coste.

 

¿Qué riesgos podrían sucederse?

Amazon ha revolucionado el comercio y en poco más de veinte años se ha convertido en una de las empresas más valiosas del mundo. Millones de consumidores de todo el mundo se han dejado seducir por sus ventajas de comprar cualquier tipo de producto desde su hogar, sin tener que desplazarse. Sin embargo, la quiebra de la cadena de tiendas de juguetes Toys ‘R’ Us es un ejemplo del gran poder que posee Amazon para aplastar a los competidores.

Una de las principales preocupaciones que se plantean, es la destrucción de empleo que podría originar. El comercio minorista es una de las principales fuentes de empleo a nivel mundial, pero debido a esta revolución podría estar cambiando y eso ocasionaría desajustes en los ingresos del país.

En este gráfico observamos cómo es el comercio minorista en los EEUU. Podemos apreciar que las ventas minoristas han sido realmente importantes en la economía americana, influyendo de forma más que relevante en el PIB del país, derivado por el incremento del consumo. Es aquí donde radica uno de los riesgos del efecto Amazon, porque al ofrecer precios reducidos que son insostenibles para el pequeño comercio, se vería reducido el número de tiendas, pudiendo ocasionar brechas como la subida del  desempleo, la bajada en el consumo, o situaciones indirectas de monopolio o competencias imperfectas en un caso extremo, donde Amazon podría mover el mercado a su antojo debido a su gran volumen de negocio.

Con una competencia que se ha vuelto global, a precios inalcanzables y ofreciendo al consumidor la compra desde casa, muchas de las empresas minoristas han tenido que cerrar sus establecimientos, con el objetivo de eliminar el exceso de espacio, recortar el coste de sus operaciones y cambiar su estrategia a las ventas electrónicas. En lo que llevamos de año, el sector minorista ha anunciado el cierre de 2.880 tiendas, más del doble que en el mismo período de 2016.

Con esta estrategia Amazon lo que busca es conseguir el monopolio del comercio minorista, y para ello su objetivo es aplastar a los débiles para establecer sus propias tiendas físicas. Estas tiendas pretenden favorecer la experiencia del usuario, que no puede obtener a través de internet debido a no generarle confianza o encontrarse desactualizado en materia de comercio electrónico, y de esta forma tendrían a su disposición el catálogo de Amazon que de otra forma sería imposible conseguir.

Lo que se ha conseguido es una inflación de activos financieros pero Amazon presentan tecnologías desinflacionistas, por lo tanto, hay una divergencia entre las expectativas y el negocio como tal. De hecho, los bancos centrales empiezan a incluir a la tecnología en sus discursos para explicar por qué la inflación no sube como lo hacía en el pasado y cómo está dejando a los nuevos trabajadores en condiciones de precariedad.

Amazon tiene perspectivas de futuro que van más allá de sus ideales. Ahora mismo tenemos en mente a Amazon como una empresa que ofrece productos electrónicos, ropa o domésticos, pero la compañía pretende expandirse a sectores que ahora mismo no llenan el espectro del consumidor. Estamos hablando del sector alimenticio. La compañía está creando nuevas estrategias para incorporar este sector a su cartera de productos, con la adquisición de la cadena americana de supermercados Whole Food.

Sin embargo, hay segmentos que han podido resistirse a la competencia de Amazon, como por ejemplo los medicamentos, que por motivos de regulación es más complejo vender en la red, o los servicios relacionados con la belleza, que son imposibles de exportar y cuya realización depende en gran parte de un ser humano y de unas instalaciones físicas adecuadas.

De esta manera Amazon pretende integrarse poco a poco en todos los sectores y desbancar a sus competidores mediante estrategias muy difíciles de aplicar. Por tanto, estamos ante  una revolución comercial donde Amazon podría  convertirse en el rey del comercio, aunque existe la duda de si las consecuencias producidas por ello serán beneficiosas para los consumidores y la economía, o de lo contrario solo favorecerán a la propia empresa.